sábado, octubre 12, 2019
sábado, abril 27, 2019
Mi desventura
Lam FA
la flor hermosa de mi corazon
SOL SOL7 DO
por que será mi sufrimiento
SOL7
yo la quiero,
DO MI LAm
suerte fatal mi tormento
SOL7
yo la quiero.
DO MI LAm
suerte fatal mi tormento
Lam FA
en la tristeza de mi soledad
SOL SOL7 DO
no puedo hallar mi consuelo
SOL7
cruel destino
DO MI LAm
me hade llevar a la muerte
SOL7
cruel destino
DO MI LAm
me hade llevar a la muerte
SOL7 DO SOL7 DO
ya no quiero, sufrir tanto
SOL7
tanta fue mi desventura
DO MI LAm
hayayay que me muero
SOL7
tanta fue mi desventura
DO MI LAm
hayayay que me muero
Lam FA
lalararayraaaa
SOL SOL7 DO
lara raira lararara
SOL7
larararaaa
DO MI LAm
lararaaa
SOL7
cruel destino
DO MI LAm
me hade llevar a la muerte
--Esta cueca de Willy Alfaro con mucho cariño para cmf.
martes, diciembre 08, 2015
Sintético
lunes, mayo 06, 2013
jueves, abril 25, 2013
martes, diciembre 01, 2009
--
Una noche pensé hacer unas cuantas cosas, trepar hacia la discoteca, y contarlo a todo el mundo, burlarme de las personas intocables como si yo hubiera sabido siempre y me hubiera bastado mirar su mejilla, o sus ojos en mi última visita —ni siquiera eso: su paciencia, su quietud— para no compartir la equivocación de los demás, para no ayudar con mi deseo, inconsciente, a la derrota y al agobio de la mujer que no los merecía; pensé después trepar hasta la discoteca y pasearme entre todos sin decir una palabra de la historia, teniendo la carta en las manos o en un bolsillo. Pensé en visitarla, llevarle un paquete de frutas y sentarme junto a la cama para que vea cómo se cansan los gestos de un hombre con una sonrisa amistosa, para suspirar en secreto, aliviado, cada vez que ella lo acariciaba con timidez en mi presencia.
Pero toda mi excitación era absurda, más digna de otro que estuviera más cerca. Porque, suponiendo que hubiera acertado al interpretar la carta, no importaba, en relación a lo esencial, el vínculo que me unía a ella. Era una mujer, en todo caso; del otro lado, y yo, Fernando Ducrot.
miércoles, octubre 14, 2009
¿Existen razones para dejar de escribir o simplemente se trata de una pose?
Antes de escribir lo que estoy escribiendo he borrado tanto. Cada cosa que digo, aunque la lea una sola persona, tiene alguna dosis fuerte y retenida, me temo. Pero iagual tengo que escribirlo.
Dicen que leer libros te hace hacer cosas, pero no sé si esta vez funcionó al revés. Leer libros de bartlebys te hacen no escribir. En este caso me he convencido que tratar de ser escritor es algo patético, los que escriben tienen un sentido del ego muy torcido. Digo esto y me apoyo en los bartlebys, pero luego luego pienso y digo que decir todo lo anterior es aún más patético y ridículo.
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Me alejé tanto de la palabra como de ti, pero así como la palabra construye guiños y gestos que nunca nadie leerá, lo explícito y evidente cansa por su brutalidad. Gestos que se quedan debajo de la cama, debajo de las ropas. A pesar de las marcas en el cuerpo, a pesar de sufrir depresiones que pretenden borrar los tatuajes del alma, agitadas batallas por fútiles motivos; a pesar de todo eso, sigues ahí. Quisiera desgastarme en la rutina contigo. Saber que eres de verdad.
miércoles, julio 08, 2009
A unos cuantos días
La nada que es todo, lo que me permite llegar a ti, sin entender por
qué. Te escuché un poco extrañada de mí, preocupada. Quisiera decirte
que ahora sólo soy el efecto de todo lo que haces, que me voy
convirtiendo en la excusa de tus caminos paralelos, de cuando no eres
tú. ¿Pero cómo ser alguien que no eres tú? Tendría también que dejar
de ser yo para escapar mi vida en la tuya, una complicada ecuación que
necesita de alguien sin razón para resolverla, quizás. Por eso talvez
piensas ponerle ése nombre. Si es así, me queda agradecerte en
palabras, en hechos será cuando las ciudades, el sol y el viento lo
quieran.
martes, mayo 26, 2009
que sea junio y garúe
domingo, mayo 17, 2009
Reclamo a mí
miércoles, abril 22, 2009
pero ese enemigo de mierda es tan cabrón que me engaña, me distrae y me hace pensar
que estoy peleando con él, pero de repente descubro que no es él.
¿Quién soy ahora?
Mañana tendré que inventarme uno o moriré, o ¿cómo se supone que debo vivir?
God, save me!
domingo, abril 05, 2009
asdg
Y con esa intención, sin ningún apuro, con más confianza porque desconfío de ser “escritor”, me miro al ombligo y, en verdad, a pesar de todo, no hubiera querido que sea de otra manera. Supongo que así me recompensa el olvido cuando reviso unos archivos de mi disco duro que estaban algo empolvados.
Cada forma de organizar dichos archivos, los nombres otorgados, mis músicas y las de otras personas, todo eso, luego de este tiempo, parece un museo de antiguos terrores y amores. Me pregunto si debo alegrarme o entristecerme por haber salido de todo el pasado. Pues me veo y sigo vivo pero también muero un poco.
Es que uno se acostumbra a vivir incluso en un metro cuadrado, uno se conforma con poco e incluso con mucho. Es que algo debe estar mal en los mundos montados para cada quien. Lo sé porque hay mañanas en las que aterrizo a la realidad real todavía con lágrimas de los sueños en los que lloré. Es lo único que se puede transportar. Deben ser historias muy buenas, es una pena que se me vayan olvidando en el día (ya conseguí una libretita donde anotar).
Mis disculpas por estas reflexiones y divagaciones, son re aburridas y abstractas, así que, luego de leer mi anotación de lo que soñé anteayer, me pondré a escribir una historia. Una historia que no sé si pertenece más al sueño, a lo virtual, a lo real o a la ficción. Es que hay historias historias, curiosas, formas distintas de amar.
Dos puntos más que, como sabemos, eligen el laberinto y no la línea recta para encontrarse. Por mi parte miro siempre en la dirección donde estás, desde esta posición estás muy bien.
martes, marzo 03, 2009
Otro arte
Y mientras voy alimentando al sin huesos me voy cansando de la depresión del Ducrot, voy dejando su estilo, sin quererlo. Hasta creo que no tengo nada más qué decir aquí. Disculpa. Quiero hablarte de otras cosas.
Quiero hablarte de las montañas que no acaban, de las plantas que se apresuran para acariciar cuando se recorren sus caminos. De lo fácil que es acostumbrarse a ellas.
Quiero hablarte de pieles soleadas, de manos ásperas que no saben esto de escribir, de almas simples. De las ninfas que se acercan cuando prendes los focos, aquellas que antes eran para mí sólo insectos. De las horas que pasan naturales, sin mezquinos relojes que las aprisionen.
Ganas de ser un buen tipo y no el erizado de prejuicios que tiene que soportar este blog. Como que se me gastó la rabia y los deseos de venganza y muerte. Odio decirlo, pero se trata de eso que llaman paz.
Te voy a contar una historia –y es que me dio también por contar historias–. Un niño caminaba por la calle de la mano de su madre un domingo cualquiera. Siempre caminaban así. A pesar que hubiera mucha gente, ellos nunca se soltaban. La presión de la madre podía ser en esos momentos más fuerte y eso significaba para el niño un signo de cariño, él había aprendido a caminar así. No se imaginaba qué podría hacer solo en los grandes mercados sin poder levantar un poco los brazos y sostenerse aunque sea de uno de los dedos de su madre. Si a veces la madre lo soltaba, era para comprar o mirar algo, a veces un juguete para el niño. Mientras más crecía, al niño le gustaba jugar más con esto de desprenderse. Si se acercaba un basurero en la acera, él la soltaba y lo bordeaba para reencontrarse con la piel de mamá. Si venía un grupo de gente, aparentaba desaparecer para luego encontrarla. A veces él sólo veía venir a la madre y sin mirar arriba tomaba su mano.
Dicen que el terror es cuando algo que conoces se vuelve extraño. Cuando descubrimos que un ser amado sostiene un cuchillo en la espalda. Cuando la madre que creías, ahora es otra. El niño soltó con violencia la mano de la ajena, miró a todos lados y no encontró el sombrero amarillo de mamá. Cruzó, furioso, las calles, corrió hacia la esquina donde la había dejado, miró otra vez entre la gente. Sentía que mientras más se esmeraba en buscarla, ella más lejos estaba. Lloraba y juraba a diosito, entre dientes, que si ella aparecía nunca más haría esas escapadas. Se quedó unos eternos segundos ahí y el milagro ocurrió. Nunca quiso poseer tanto a alguien, las manos no le bastaban.
El niño creció luchando con esta promesa pero no pudo con su espíritu desertor. Tampoco pudo convertirse en un ferviente cristiano. Aceptó con resignación que las personas desparecen y que a veces es mejor si se quiere aprender. Todavía cree que es posible reencontrarlas, cuando pasen los años o cuando se trate de otras vidas.
Moraleja: Hay un arte para encontrar las cosas.
Evidencia: Esto se escribió antes del post sobre la Bishop, no tenía moraleja.
lunes, febrero 16, 2009
sábado, diciembre 20, 2008
miércoles, noviembre 05, 2008
Escaleras
Todo tiene su precio. No es suerte.
Si intento eludir a la muerte (si ahorro para mi jubilación, si respeto los semáforos, si llevo condones, si no prevalece mi instinto, si mi vida agoniza la muerte de algunos vivos, si me desvivo por no morir, si me aseguro esta existencia) estaré eludiendo en realidad a la vida.
Queda entonces amar a la muerte, burlarse de ella, acariciarla, dormir con ella, festejarla, tenerla como un trofeo y beber de ella.
sábado, septiembre 20, 2008
Excusas
Joseph Joubert nació en Montignac en 1754 y murió setenta años después. Nunca escribió un libro. Sólo se preparó a escribir uno, buscando decididamente las condiciones justas que le permitieran escribirlo. Luego olvidó también ese propósito.
Bartleby y compañía. - Vila Matas
lunes, septiembre 08, 2008
Deseos insufribles
Pedro Juan Gutiérrez dice que cuando encontró su estilo fue una catarsis perpetua, “ahí, chico, en esta mesa a las dos o tres de la mañana, con el licor a lado y los papeles revueltos. Y me decían que eso no era material literario, así, descaradamente”. ¿Por qué estos escritores me fascinan? ¿Por qué la Alfonsina es sólo una imagen caminado por las orillas? ¿Por qué la Shelley es ella escribiendo sobre un triste hombre mirando los Alpes? ¿Por qué el Nabokov escribiendo sólo de pelotitas de tenis? ¿Por qué Fuckowski y Viscarra? Si la literatura no es eso, si es sólo oficio, solo trabajo, profesionalismo, técnica y disciplina, me cago en ella. Yo quiero fervor, furia, arrobamiento. La musa, sea lo que sea eso. Quiero eyaculación y éxtasis, no mundos apolíneos y estructurados. ¡Vengan mis terrores y patrañas dionisiacas! Mis vicios pasados.
Y por eso empecé a odiar el fútbol, cuando se impuso el profesionalismo, el rigor academicista y lo predecible. El discurso del fariseo —similar al blog con perfil, mascota, amigos, bloguivianos y “Viva la paz”—. Así, no hay peor tortura que ver un programa de fútbol: dejo de comer, dejo de reír, y con solo ver a su gordo conductor, vomito.
Quiero escribir una literatura como si se tratara de un andamiaje del Play Land Park, quizá un carrusel más, pero por lo menos algo distinto, uno que cuando se suba alguien le haga salir sangre por las narices.
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Parece tan sencillo lo que quieres, tan sencillo como caminar por el agua sin que la arena olvide tus pies.
sábado, agosto 09, 2008
...
Un hombre ambicioso emula la intención de los dioses tratando de ser un modelo perfecto, absoluto. Su simetría no podría tener mejor intención, se concentra en el objetivo y, por tales razones, se convence que hace feliz a alguien, pero en realidad no lo sabe. Si pasa algo se pregunta qué hizo mal.
Otro, un hombre mediocre, en este infeliz duelo por la felicidad, no aspira a mucho. Hace para ese alguien tan solo improvisaciones. Le da excusas o aspirinas para pasar el rato. Algunos trucos en castillos de naipes.
Así, el hombre mediocre está más cerca de dios que el hombre ambicioso, porque a ella lo que realmente le interesa no es la felicidad en sí, sino un fundamento para ser feliz. A veces, sin embargo, a este hombre mediocre se le acaban las aspirinas o naipes, aquello que tenía que comprar en la tienda de la esquina.
miércoles, agosto 06, 2008
torcud odnanref
Tu faro, tu canon frenan toda duda
ofrendan un afan nunca fatuo.
Tocan, entran, tantean, no frenan.
Un duo dará un eco nunca tenue.
So