lunes, agosto 04, 2008

Um pedaço de nós

No sé si fue un fin de semana solitario. Fui en busca de compañía a una discoteca, fui en busca de un momento de amor. Me dije porqué no sentarme en una mesa y beber una cerveza. Acostumbrándome a la bulla y a las miradas de invitación, dejé que el tiempo pase. Fue interesante solo mirar con tranquilidad a las gentes bailando. Y pasó lo que esperaba sin esperar, tocó una canción antigua que me llevó al mismo desconcierto, ¡hey, ven conmigo a danzar!, me dijo. Empecé entonces a sentir el olor de mi infancia.

Era 1989, mi madre había muerto un año antes y yo deambulaba todavía inconsciente por las casas de mis tíos. Un día llegó una prima mayor, ahora recuerdo, mis pasos torpes y mis cabellos crecidos; ella más tarde bailando lambada, su cintura que me llegaba a los hombros y mis labios tocando su vientre (entiendo por qué me gusta abrazar así). Me había tomado cuando empezó a tocar Kaoma. Daba vueltas infinitas con ella, intentando igualar sus pasos en el aire, oscilado su cuerpo; estaban mis primos, una radio vieja, el piso de madera y las estrellas afuera. Su calor penetraba las tardes en la playa, los días de fiesta de los viejos, las vacaciones, su titubeo cuando la sorprendí al sacarse una polera, el olor a incienso, un carrusel; mi perro febril corriendo al vaivén de mi huida, su gloriosa agonía. Escucho el tema y no entiendo, es muy alegre pero triste, como si me recordara esos viejos traumas y sueños y los elevara en una sola fotografía, de esas que son de otra vida.

Prometí encontrar el tema, encontrar la imagen de esos esclavos bailando alegres lambada. No sabía cómo buscar en internet, ni por el grupo, ni por alguna frase clara que recordara. Luego de varias horas por fin di con ella, con ella, tenía que llamarse Lambamor. Reír y llorar. Intensidad en la oscilación. Saudade. Es mí manera de poseer ese tiempo, una vida guardada en mp3, un milagro de Amelie, una forma de retener lo perdido; como si así de fácil fuera guardar a las personas.

boomp3.com

jueves, julio 24, 2008

Sogliadatai

Sí, la vida se agarra de mí. He intentado perderlo todo, la compañía, el dinero, los ideologemas, esos libros, los recuerdos; pero siempre quedan sus restos, moviéndose. Y vivo de esas migajas.

¿Por qué esas viejas intenciones de querer vivir incluso sobre cuatro ladrillos? ¿Por qué no tener toda la fuerza para recomenzar o por qué no simplemente morirse? Por qué esta agonía perpetua. Lo quiero todo o nada; lo indefinido me atrae pero ahora me doy cuenta que me cansa. Entonces recuerdo a Lestat, el vampiro pomposo y arrogante (una chica asusta a muchos en este café internet, se ha desmayado, quisiera aparentar interés), su acento francés, su inmortalidad, su indiferencia, su no vida. Ha pasado la etapa de su iniciado, Louis, y esa inmortalidad es hastío (me niego a creer que pase lo mismo en un ángel). Así, pareciera necesario un Louis de vez en cuando, o una niña, alguien que se inmute con el don oscuro y que no termine de aprenderlo... ¿cuántos minutos de siglos esperaremos en la película para que se vuelvan como Lestat? Y es que cada vez los veo como partes simétricas de un mismo personaje.

Caminar siempre por el borde sabiendo que si caes vivirás igual, caminar en el caer, caer en el caminar. Es como en mis pesadillas: cuando me doy cuenta que estoy en una, deseo salir, y la única manera es suicidándose, pero el negro humor del destino quiere que al lanzarme de un edificio se enganchen mis ropas antes de tocar el piso; que finalmente lo logre pero que no despierte en esta realidad sino en un palacio; que cada uno de mis intentos sean infinitamente vanos, empezando con el niño que fui, aquel que quería que anochezca moviendo las manecillas del reloj del abuelo. Ahora que intento morir y no puedo siento que esta maldita regla se repite.

Finalmente, me digo, quizás sea porque soy un simple alter ego, a él le muestro estos post-its y los rechaza. Se hallan en orden pero él insiste y amenaza y reclama. Sólo saldrá de aquí cuando me muera de verdad. Mientras tanto seguirá echándome la culpa del desastre existencial, de la contaminación, el desempleo, la miseria, el fracaso o cualquier otra cosa —con objeto de cobrarme su pena de estar vivo.

domingo, junio 22, 2008

sajnvdgiuejcklñas

Se me ocurrió morir. No sería muy difícil, solo perderse para no existir más. En este aniversario probarme a mí mismo si puedo dejar de vivir con este demonio que me corroe y se llama literatura. Creo que el precio pagado ya es suficiente. Aunque tengo miedo de no poder, como Raskolnikov (también deben morir mis ansias de citar), terminaré con algo dentro de mí, sin culpas. No debería ser tan difícil.

Estoy cansado de cerrar los ojos, cansado de la euforia, del plagio. Necesito un hogar.

Gracias por acompañarme en este blog, estará por unos días mientras agonizo.

Cerrado por derribo.

domingo, mayo 25, 2008

Juegos en red

Alguna vez tuve la oportunidad de ser un maldito burgués. Aquel que lee muy bien las aspirinas de Dale Carnegie o de liderazgo (esa palabra es obra del mayor mal de los males). Creo que lo fui pero me aburrí, desde entonces amo la palabra mediocridad. Aunque, debo renconocerlo, siempre está ahí el esquema, hablándome al oído, zumbando como un insecto de mala suerte. Y hay días en que tengo las ganas de ser ese gordito, ese otro sendero que no tomé. Rezo para no dejarme absorver por el mundo, para demostrar a otros y no a mí.

(hay muchos gritos en este lugar, mucha guerra)

sábado, abril 19, 2008

Durará poco; se repetirá siempre

Cuidé de mi caballero con devoción. Me gustaba tocarle, dar­le mis caricias cuando nadie nos veía, y él respondía tierno. Notaba el amor creciendo en mi pecho, ahora sin trabas, sin obs­táculos. Cuando Hugo se sintió recuperado, me propuso que dejá­ramos Cabaret y que fuera con él a su tierra, repitiéndome que sería recibida en Mataplana como una reina. Comprendí que aban­donar la seguridad de aquel lugar, los baluartes encaramados en el monte, su mundo de música, amor y Joy me entristecía. Pero todos, y los señores del castillo los primeros, sabían que aquel uni­verso bello no duraría mucho, que era efímero, y la anticipación de la añoranza acrecentaba el gozo del momento.

—Crucemos los Pirineos por Foix antes de que llegue el invier­no —me decía mi amado—. Del otro lado reina la paz. Hace cien­tos de años que no hay incursiones sarracenas en las tierras de mis padres. Allí estaréis a salvo.

Me inquietaba pensar en cómo me recibiría su familia y muchas veces me sorprendía contemplando el camino que serpenteaba por el valle y que conducía, lejos de la seguridad de Cabaret, al mun­do y a Mataplana.

Naturalmente, acepté. Mis ojos se llenaban de lágrimas al pen­sar en Guillermo, pero el destino había decidido por mí. Entonces comprendía lo mucho que quise al franco, pero también que ama­ba a Hugo más aún, y que ahora todo mi cariño era suyo. También deseaba volver a vestir como una dama, comportarme como una dama, coquetear como lo hacía Orbia, aunque con mucho más recato. Deseaba y temía salir de aquel lugar irreal, irrepetible por lo hermoso, por el hechizo de amor que parecía protegerle.

La reina oculta, Jorge Molist

sábado, abril 05, 2008

Anfitriona fantasiosa

Anagrama de sofianitro

A ti, sin ironía, sin infartos. A ti trato, insisto, ansío. Son tantos instintos, son notorias sinfonías.

Anfitriona, sonrisa sin fin, tinta narratoria, santo rito. Ir a ti a oír afinar, oír, atónito, astros insonoros, trinos. Sonreír así, transitar finos trastornos, otros ríos, faros y sitios. Orar a otras rosas. Arrasar notorias ansias, tantos tonos. Sin ti, anfitriona fantasiosa, irrisorio afinar otras sinfonías, transitorio insistir anotar, frío arrastrar instintos.

Nosotros, airosos, artistas tártaros, insanos, sin oír rastros, notarías, atrios, sótanos, aros, tiranos. Nosotros, ansiosos, tras infinitas fantasías.

lunes, marzo 17, 2008

Comprendiendo a Job

En este momento soy ficción, pero en la realidad real de cada día pasan desgracias. En mis fueros internos me pregunto qué hice para merecerlo. Ya me lamenté y lo seguiré haciendo seguramente, solo aquí puedo reflexionar y respirar. Solo desde este creer que soy puedo permitirme reír y, agradecido, decir con Borges:
Me satisface la derrota, porque ha ocurrido, porque está innumerablemente unida a todos los hechos que son, que fueron, que serán, porque censurar o deplorar un solo hecho real es blasfemar del universo.

"Deutsches Requiem", El Aleph

lunes, marzo 03, 2008

Siempre una de Borges

De entre las opciones que coloca Borges como una de sus virtudes, él dice algo amenazante en Historia universal de la infamia, en su prólogo:
A veces creo que los buenos lectores son cisnes aún más tenebrosos y singulares que los buenos autores. (..) Leer por lo pronto, es una actividad posterior a la de escribir: más resignada, más civil, más intelectual.

miércoles, febrero 13, 2008

Disciplina de la vanidad

Lleno este espacio con la fútil ilusión de que alguien lo lea. Escribir estas palabras me hacen ser dios por un momento, y para ser díos tienes que matar el tiempo de siervo. Había una época en que escuchaba un tema de Black Sabbath...

Matar un tiempo por otro es necesario, y tiempo es personas, amigos, familia. Si eres capaz de renunciar a todo eso por tu egocentrismo escribidor, es ser egoísta, claro; es como aprender a morir varias veces (ya lo dijo Vila Matas), eso yo lo entiendo también como aprender a matar cosas que amas, que es lo mismo. Por eso quizás la idea del asesino y la escritura siempre me atrajo. A un escritor de verdad lo imagino como aquel que camina por la calle, sigiloso, con una daga por debajo para señalar cada detalle, cada gesto descuidado de los demás; como si tuviera la capacidad de quitar la vida a otros y luego botarla en cualquier esquina sucia del papel. Todo esto siempre con esa disciplina asesina: la mente fría y la impavidez para desdeñar y estrujar por igual los papeles o la misma vida.

Yo no lo veo tan feliz como lo ve Vila Matas, él dice que si todos leyéramos y escribiéramos, comprenderíamos más a nuestro prójimo y sería un mundo más feliz, etc. (creo que Vila Matas se está haciendo viejo, che). Quizá sea más complicado de lo que parece, si todos escribieran, el mundo estaría podrido de seres egocentristas que pagarían por que otros los lean. Cada uno andaría en su mundo; pero no sé, a lo mejor estaría interesante (¡ya no habría más encuentros blogger!)... bah, finalmente qué importa ese futuro, quizá la Tierra ya se destruya o, a lo mejor, se convierta en el paraíso de las revistas de los testiguillos, donde comes tranquilo, leche y miel, junto a un sociable león (aunque eso también esta triste pues no habría otro libro más que la Biblia).

Qué huevada, siempre preguntas y preguntas sin respuesta, quizá eso es la literatura, nada más que preguntas. Ni blanco ni negro, So.

miércoles, enero 30, 2008

Grandes esperanzas

Caminaba por la ciudad de alasitas, me había escapado de un mundo serio, no importaba la lluvia y el frío. Esa avenida de automóviles de verdad estaba ahora enteramente dedicada a autitos pequeños de mentiras, dedicada a fútiles esperanzas, a astillas que amenazaban la realidad.

Ver todo eso, con una canción en quechua que venía de algún lugar y un poco de ese antiguo olor de incienso, me vino un poco de felicidad. Ganas de llorar al mundo mi felicidad.

viernes, enero 25, 2008

menos mal que está nublado

viernes, enero 18, 2008

Ego ismo

A veces hay días en que dejas de ser tú por las cosas que haces por los demás. Entre estupideces y formalismos se pasa la vida y yo solo quisiera escapar y emprender un viaje, aunque sea en el recodo de mi cuarto con mi computadora, escribir hasta las cuatro de la mañana.

lunes, diciembre 24, 2007

De encuentros y encrucijadas

Como dice Bryce en algún relato, lo mejor de un cafecito es cuando éste se ubica de tal manera que a través de sus cristales hacia la calle se pueda apreciar el venir de una mujer y cómo se va.

Este acontecimiento puede considerarse de lo más inocente: ella camina por la acera mirando un punto fijo hacia delante, el ritmo de sus caderas es uno, nada puede perturbar su paso, de pronto gira la cabeza hacia él, abre los ojos como saludándolo pero sigue su camino sin esperar respuesta.

¿El uso de los cristales puede ser tan diametral? Para él es el medio de ver el mundo sin ser percibido, para ella es el reflejo gratuito de sí misma. ¿Realmente salieron ilesos?

jueves, diciembre 20, 2007

Barrio Municipal

Me cambio de lugar, de humores y amores, de caminos por realizar y dejar, a una bifurcación que me permita recibir del sol y la luna, para mirar mejor la selva, tienes que verlo.

sábado, diciembre 15, 2007

No pude

Tal vez en verano.
Deja que pase esta estación que se justifica en sus últimos días.

martes, diciembre 11, 2007

El disfraz de la sangre

La coherencia también tiene que ver con la larga melodía que llevas, como si se tratara de un proceso lento, liberado, vasto; como uno de tus abrazos. Lo inusitado de tus post: la simple imagen, una frase, un capítulo... es el curso impredecible de tus escritos y, sin embargo, los mismos acordes, el mismo fondo blanco desde que naciste para mí. Será tu naturaleza viajera: ser invariablemente la misma y distinta. Como decir: quiero que siempre vuelvas por última vez. "Tómate tu tiempo, de prisa". Como cuando te atreves a comentar, decirme algo nuevamente... y renunciar, Sofía, justo cuando ya has escrito algo, cuando la sangre te rebasa y el instinto de sobrevivencia te pide regresar y decir, otra vez, nunca más.

jueves, diciembre 06, 2007

era la pág.77

Y nunca sabrás, aunque esa noche lo hayas vivido, si Javier, como tú, al acercarse, con las manos abiertas en la cama sin sábanas, a tocarte de esa manera, estaba negando, como tú, todos los actos externos del amor, todos los actos cometidos para convertir al amor en una semblanza de nuestra relación con los demás, y entonces te dijiste que sí, él nunca te había besado en público, nunca te había mostrado a los demás, nunca se había acercado a ti para matar el tiempo, nunca había aprovechado el ocio para el amor y, tampoco, lo había deformado con la insistencia, verbal o de actitud, que nos impulsa a buscar en ese acto un valor, un significado, una palabra ajena al hecho mismo, al acto suficiente. Por eso lo besabas con esa libertad y cerrabas la imaginación al rumor persistente de la noche cerca del mar, con sus grillos y fogatas, sus mandolinas y su oleaje débil. La relación verdadera era entre tú y Javier y no significaba, al realizarse, nada fuera de sí misma, nada que explicara al mundo y a los demás; y, no obstante, sólo allí, escondida entre los brazos de Javier, y Javier oculto en la oscuridad de tu carne abierta, se ordenaba, como un don de la gracia, porque se acostaban juntos sin solicitar nada, el mundo exterior. (p. 77)

Entonces tú y él se esconden en la cabaña, escuchan el paso del viento sobre los tejados, se abrazan, fingen el temor que los acerque, se entregan a los besos largos, besos de horas, horas de besos, largas, imprevistas, siempre llenas de sorpresas, cada vez más largas, como si fuesen adquiriendo una sabiduría idéntica a la lentitud, a la suspensión de todo lo innecesario, lo ajeno a las horas y los besos, recostados junto al fuego, sobre la piel de borrego encima de las baldosas húmedas, mirando hacia el techo de vigas que sostiene, retiene, rechaza los brazos de la tormenta. (p. 78)

También el mundo tenía un nombre y era de ustedes porque sólo lo poseían alejándose de él para dominarlo desde esta soledad tan cercana en la que podían mirarse, el uno al otro, enteros y al mismo tiempo unidos sólo en el arca oscura y pulsante del vello y los labios y el disfraz de la sangre. (p. 79)

miércoles, diciembre 05, 2007

¿Cuándo uno se calla?

Cuando uno quiere ver los detalles de la noche, las sombras que se cruzan, el sonido de los pasos que se confunden. Cuando se quiere llevar cada segundo que pasa fuera del tiempo, del presente. Cuando todas mis ansias de maldad y bondad se han ido.

Cuando uno ya no quiere más morir ni vivir, ni recordar ni pensar, sino suspenderse en esa otra forma de abismo que casi podría ser amor (no de telenovela, de novela, de los otros, de los nuestros, tampoco de ti, ni de mí, sino de la imposibilidad de entender).

Callar para que las respuestas sean. Para que el asombro le siga dando aire a este cuerpo que casi no respira.

Callo cuando veo el brillo de tus ojos buscando algo que te agrade en esta ciudad. Callo para no ensordecerte diciendo nada.

lunes, diciembre 03, 2007

El santo remedio

No sé qué escribir en este momento, sólo tengo el sentimiento dentro, indescifrable y misterioso. Hago una retrospectiva a lo que ha escrito este seudónimo. Para mí están claras las formas que hay debajo de los dólmenes, quizá para otros son otras palabras, aquellas que están cubiertas con esa tierra que les he puesto para que parezcan mías. Voy olvidando, sin embargo, poco a poco, qué cantidad de mí está en esos post.

Allí, aquí, ahora se han fusionado no solo yo y mis lecturas, si es que no es lo mismo, sino también un agua cristalina venida del sur. Ha tenido que recorrer el mundo para detenerse en estas palabras hechas de nada y lo ha completado todo.

La escritura entonces ha tenido una segunda oportunidad. El círculo se estaba haciendo aburrido; la joda, tediosa. Tenía que desembocar en algo. No veía otra alternativa que decir en uno de los post: “cerrado por derribo”.

Y ya ves, ahora sueño contigo toda la noche.

viernes, noviembre 23, 2007

Un quiebre


Caminaba bordeando, un poco frenético y recordando las huellas dejadas en otro camino. Luego apareciste luciendo tu brillo, tu porte soberano, como si hubieras devorado la distancia, como si estremecieras la tierra por haber galopado desde ese otro lado.

Qué hermosa era tu espera. Quise gobernar el paso, frenar la fuga, pero ya estaba muy cerca, ya me había quitado las riendas. Y no pude contenerme en ese borde del precipicio, con la sangre caliente, con el brillo en la mirada, perdido en el latido de tu corazón.